Cyril Prud´Homme
Las personas que han trabajado con Cyril, subrayan su gran conocimiento, su profesionalismo, sus ganas de “lo bueno y bien presentado”, su personalidad exigente, su humor a veces mordaz y su forma de no tomarse muy en serio. Especializado en la parte dulce la gastronomía, se desplaza con mucha comodidad entre la pastelería de boutique, la pastelería de restaurante, la chocolatería y la heladería, con una preferencia bien marcada por la chocolatería. “El chocolate es un material excepcional, mágico, que proporciona una sensación única. Es apasionante estudiar y analizar sus reacciones. Es un tema que no se aprende, se vive”.
Aunque sus gustos personales son más bien simples, siempre está en búsqueda de conocer los nuevos ingredientes. “La curiosidad me empuja a probar, pero en general tengo tiendo más hacia un postre simple que a uno complicado. Las mezclas de sabores y texturas me gustan, pero no deben ser demasiado complejas o anárquicas. No apruebo las decoraciones con azúcar sobre un producto destinado al consumo a menos que sólo tenga por papel embellecer la decoración ya existente y que tenga el oficio de un detalle. El azúcar satura el paladar y no nos permite poder apreciar los sabores en su justo valor”.
Nacido en 1976, desde su infancia se rodea del campo de la pastelería y de la chocolatería por convicción, pasión y debilidad por los dulces. Desde la edad de tres años, a diferencia de otros niños que hacían castillos de arena con agua de mar, Cyril prefería añadir a la arena huevos, azúcar, sal y pimienta, llenar moldes y meterlos al horno. Se sentía atraído por todo lo que podía contener una cocina, a tal punto que sus padres no lo podían dejar sin supervisión, por temor a un accidente.
Es a la edad de 16 años que abandona los cursos de enseñanza tradicional, luego de una corta duda sobre hacerse químico. “La química siempre me ha apasionado, es un mundo fantástico e inesperado”. Entra en aprendizaje a la Escuela Superior De Cocina Francesa Ferrandi a París donde va a seguir una formación en alternancia y será guiado por dos excelentes profesores, Alain Escoffier y Jean Pierre Lesbats. Comprende entonces que convertirse en pastelero chocolatero va a requerir mucho esfuerzo y rigor. Sus padres le hacen entonces un “pequeño laboratorio” en el subsuelo de su casa, donde él puede luego de sus jornadas de trabajo practicar lo que viene de aprender para poder “dominar”; y sus primeros sueldos servirán para comprar material.
Luego de su aprendizaje no pierde las ganas de aumentar sus conocimientos, y entonces se va a inscribir en un gran número de cursos y pasantías dictadas por grandes nombres de la pastelería y la chocolatería. Ahí, conocerá a Pascal Brunstein por quien tendrá mucho respeto tanto en el plano profesional como personal. Irá entonces a golpear la puerta de grandes establecimientos para continuar su formación. Chocolatero en la Maison du Chocolat, responsable del puesto de tortas y pequeños dulces sabor chocolate en Fauchon, luego chef chocolatero en la Maison Ladurée donde trabajará al lado de Pierre Hermé. También en Ladurée Cyril tendrá la oportunidad de conocer a Chloé.